Te has preguntado ¿Cómo ven las aves el mundo?, ¿Cómo hacen para identificar las flores las aves que se alimentan del néctar?, ¿Cómo hacen las águilas y halcones para ver desde la altura a sus presas?, ¿Cómo se ven de atractivos los pavos machos para las hembras?…

La respuesta como te lo imaginas está en sus ojos, pero es mucho más complejo de lo que estás pensando. Los animales, incluyendo al humano, tenemos dos tipos de células en nuestros ojos, que nos permiten recibir de maneras diferentes los colores que nos brinda el mundo a través de la luz. Estas células son los bastones y los conos.

Los bastones, son las células encargadas de recibir las imágenes en presencia de poca luz, es decir, nos permiten ver todo lo correspondiente a la escala de grises, y los conos, son las células que se encargan de recibir la luz de colores. Resulta que para las aves nocturnas, la mayoría de las células en los ojos son bastones, y le permite percibir imágenes a pesar de que en el ambiente se encuentre poca presencia de luz, y por su parte, las aves que están asociadas de alguna manera a las flores o en el caso del cortejo a los colores, tienen 80% o incluso más en algunas especies, de conos.

Las aves, al igual que otros grupos de vertebrados (Anfibios, Peces y Reptiles), tienen dos modificaciones extra en comparación con los primates (incluido al humano). La primera de estas modificaciones, es que las aves tienen el doble, o hasta más, células encargadas de recibir la luz (conos y bastones); y la segunda modificación, es que mientras que los conos que tenemos los humanos, presentan tres pigmentos que se encargan de recibir los colores, las aves presentan cuatro pigmentos en cada uno de sus conos, está característica se denomina conos tetracromáticos, y es la razón por la cual las aves diurnas son mucho más sensibles a la luz, y perciben los colores de una manera diferente al del humano.

Teniendo en cuenta lo anteriormente dicho, podemos afirmar, que las aves ven muchos más colores que el humano; son capaces de percibir mucho mejor la luz de los objetos; ven mucho más brillante y colorido el entorno que los rodea; y es así, que mientras el humano puede ver una flor de color rojo uniforme, las aves pueden estar viendo todas las variaciones de rojos que presentan los pétalos; mientras el humano ve una ave de color azul oscuro casi negro, las demás aves pueden llegar a ver tonalidades de azules, verdes, rojas, moradas, rosadas, amarillas y de cualquier otro color ocultas al ojo humano en medio de cada pluma; y mientras el humano ve aproximadamente siete colores en el arco iris, las aves pueden estar viendo decenas de colores en ese arco en el cielo.

Sabiendo todo esto, deberíamos intentar ser como las aves, y buscar los muchos colores que la vida pone en cada uno de nuestros días…

 Artículo redactado por: Hugo Daniel Hernández

Biólogo-  Proyecto Café Azulejo.