Alegrarte de los éxitos de los demás te ayuda a superarte. Cada persona es distinta y el hecho de que a una persona le haya ido bien en un determinado ámbito no significa que no tenga problemas ni dudas. Pensar que a los demás todo les sale bien o les resulta más fácil que a nosotros nos sitúa en una situación de víctimas que nos impide creer en nuestras propias posibilidades. El éxito del otro se convierte así en el mejor ejemplo de que nuestros sueños no son imposibles y nos sirve también para animarnos a trabajar por ello.

El mecanismo siempre funciona del mismo modo: Existe alguien que crea una mentira para que el chismoso lo difunda y el ingenuo lo crea sin rechazo. El chisme destruye la reputación, mancha la integridad de los demás y daña el alma de quien lo promueve.