Durante mucho tiempo se creyó que las grandes empresas, necesariamente, tenían que ir en contravía de la conservación y protección del medio ambiente para generar mayores ganancias. Sin embargo, el mercado parece estar cambiando y cada vez son más las personas dueñas de finca que están apostando por tecnologías innovadoras que ayuden a cuidar la naturaleza, mientras mejoren todas las condiciones de vida de todas las personas que los acompañan en su proceso de producción.

En las fincas de San pedro Tolima, ( Finca María Ines Betancourth y muchos caficultores de la región), se está trabajando  por la conservación del medio ambiente, la vida silvestre y el manejo sostenible de la biodiversidad. Nuestro objetivo ha sido convertir la Finca en una unidad productiva de cafés especiales y sostenibles sustentables, de tal forma que sea reconocida por la excelencia en su taza y las prácticas agronómicas que desarrollamos.

Muchas fincas caficultoras se ocupan de optimizar sus ganancias a través de la intensificación del cultivo, del alto uso de fertilizantes y pesticidas, bajos salarios para sus trabajadores y la ausencia de programas de educación y salud para su fuerza laboral. Estas prácticas pueden funcionar a corto plazo, pero provocan la pérdida de los hábitats ricos en biodiversidad, la contaminación del agua, la erosión del suelo y aumentan la dependencia a los agroquímicos, la cual no puede ser costeada por los caficultores de pocos recursos.

¿Qué podemos hacer para ayudar como caficultores?

Tenemos una oportunidad especial para hacer una contribución sustancial al ambiente a través de la adquisición y venta de café sostenible, y educación a los consumidores sobre el café que compran. A diario se consumen más de1.500 millones de tazas, de manera que los mensajes en los paquetes, tazas y en las tiendas de café pueden alcanzar a millones de personas y educarlas sobre la biodiversidad y los trabajadores detrás de su taza de café.  La mayoría de las prácticas sostenibles como el manejo integral de las plagas, de los suelos, la protección de los recursos hídricos, el pago justo para los trabajadores y el cuidado de su salud, pueden brindar beneficios a los agricultores.

Un estudio realizado por Rainforest a finales de 2014 revela que, comparadas con las fincas que no están certificadas en Colombia, las que si lo están cuentan con más árboles, especies nativas. Además de una mejor calidad del agua y riberas cubiertas por más vegetación que ayudan a controlar la erosión y disminuir los riesgos de incendios.

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